martes, 19 de septiembre de 2017

El parnasiano panteísta

Leyendo la obra poética de Henri Cazalis (1840-1909), a uno le surgiría la duda de si considerar a este autor como parte integrante del grupo de los parnasianos, si no fuera porque contribuyó ampliamente a cada una de las tres antologías "canónicas" del movimiento (en concreto, con 8 poemas en 1866, 2 en 1869 y 6 en 1876). Y, sin embargo, a juicio del que suscribe estas líneas, habría muchos más motivos para considerar parnasiano -por poner un ejemplo- a Verlaine que a Cazalis.



En primer lugar, por la estrecha amistad que mantuvo con Stéphane Mallarmé, el precursor del simbolismo, y que ha quedado reflejada en la extensa colección de epístolas que ambos intercambiaron durante años. Los dos escritores pertenecían al círculo de Nina de Villard y Camille Mauclair, y sentían una gran atracción hacia la música wagneriana -que, en la década de los 60 del siglo XIX, era considerada como la "música del futuro" o la estética más vanguardista. Irremediablemente, Wagner estuvo (y sigue estando) asociado a una suerte de romanticismo místico, un apasionamiento melancólico de raigambre germana, que poco o nada tiene que ver con otras tendencias de la época, como el positivismo; o, sobre todo, la admiración retrospectiva por la Antigüedad grecorromana que caracteriza a la mayoría de los poetas del Parnaso francés.

En efecto, el misticismo de Ménard poco o nada tiene que ver con el de Villiers De L'Isle-Adam, otro reconocido admirador de Wagner. Compararlos equivaldría a comparar la religiosidad de un creyente pagano con la de uno católico y apostólico. En el caso de Cazalis, el origen de su estética melancólica y romántica se encuentra en sus años de juventud. Fue un lector voraz de la poesía alemana de Rückert, Heine y Goethe; y compartió con este último su admiración hacia la monumental catedral de Estrasburgo -obra arquitectónica cumbre del período gótico-, durante los años que pasó allí cursando estudios de Derecho. Como Goethe, abandonó todo dogmatismo religioso para profesar un culto panteísta personalísimo, pero no por ello menos sincero. Y también como Goethe, acabó sucumbiendo a la atracción de su curiosidad ilimitada, no bien comenzó a ejercer como abogado... en París. Tenía ante sí toda la vida artística floreciente, así como toda la especulación científica: ¿cómo resignarse a permanecer encerrado en su despacho, teniendo a su alcance las galerías y los laboratorios, las tertulias y las facultades, donde tantas cosas novedosas se ofrecen a ojos de quien encuentra paso franco a sus inquietudes? Al final, el abogado acabó convirtiéndose en poeta y en médico: lo mismo hallamos entre su producción rimas que ensayos de medicina. No obstante, ambas facetas de su caleidoscópica existencia se hallaban claramente disociadas ante la sociedad: el doctor Cazalis pasaba consulta, mientras componía versos bajo el seudónimo de Jean Lahor.

Lahor, además, no fue en sus versos un hombre de ciencia metódico y exacto. Sus estremecimientos estéticos provienen de la Idea, no de la Forma. Y cuando la abstracción intelectual ostenta la primacía sobre los sentidos sensuales... eso es poco parnasiano. Lo que no obsta para que las rimas de nuestro autor sean de una belleza sonora incuestionable. ¡Analicemos la reacción de los músicos!

Evidentemente, ni Debussy ni Ravel prestaron atención a ese tono serio y profundamente melancólico: haría falta pertenecer a otra casta más septentrional, más brumosa, más mítica y mística, para preferir los versos de Lahor. En ese contexto se hallaba, por el contrario, la pléyade de compositores posrománticos que surgieron en la Schola Cantorum francesa: Henri Duparc, Charles Bordes, Ernest Chausson... Estos hombres compusieron numerosos lieder pesimistas sobre sus poemas, de una dulzura crepuscular bastante afín a la delicada sensibilidad de los decadentistas. Aunque la melodía más famosa de todas fue netamente romántica: la "Danza macabra" de Saint-Säens. En verdad, hay poco de la típica luminosidad francesa en Lahor, y mucho más de la penumbra medieval y germánica de los Nibelungos.

Y, sin embargo, nuestro autor fue también un orientalista, como el Saint-Säens de "Sansón y Dalila", como su amigo el poeta Henri Regnault de los "Chants persannes", o como el propio Goethe del "Diván". En este ámbito puede hallarse el nexo entre Lahor y los parnasianos: un día, transportado por una inspiración repentina, Lahor compuso un largo poema épico titulado "L'enchanement de Siva", de temática hinduista. Deseoso de conocer la opinión del gran poeta hinduista del momento, Leconte de Lisle, se presentó en su casa en busca de una opinión fundamentada, y se encontró con un juicio de lo más insólito: "yo mismo había tenido antes ese mismo sueño que usted, monsieur Cazalis", dijo el maestro, "sólo que ha sido usted el que ha llegado a ponerlo fielmente por escrito".

Al final, Lahor, en una de sus cartas, denomina a su propio y particular modo de concebir el mundo como un "pesimismo heroico". Melancolía y epopeya, la tragedia wagneriana. ¿A qué nos suena esto? ¿No fue Schopenhauer el adalid par excellance del pesimismo... y también el divulgador de los estudios hinduistas en Europa?

Es curioso cómo visiones aparentemente contradictorias de la vida pueden llegar a converger, seduciendo a los mismos hombres, encarnándose así las incoherencias en un ser de carne y hueso en el que dos polos opuestos se funden, hasta el punto de desmentir toda lógica y hacernos desconfiar de la racionalidad de nuestros juicios. ¡No, un hombre no nace como un ser unilateral ni como una tendencia... sino como una fusión resultante de las innumerables tendencias de sus innumerables ancestros! O de sus precursores, en el caso de los artistas.

Sabido es que la raza humana es antigua, por Apolo.


viernes, 15 de septiembre de 2017

Louis-Xavier de Ricard - Souhait



SOUHAIT                                                                                      ANHELO
Del libro "Ciel, rue et foyer"

Autour de ta beauté, qu’il caresse de l’aile,                            Alrededor de tu belleza, que acaricia con sus alas,
L’essaim blond de mes vers bourdonne ses adieux,             el rubio enjambre de mis versos susurra sus despedidas,
Et ravive un moment son éclat jeune et frêle                         y reanima un instante su brillo juvenil y ligero
À la splendeur profonde et calme de tes yeux.                      en el profundo y sereno esplendor de tus ojos.

Ces vers sont tes enfants; ton sein chaud et fidèle               Estos versos son tus hijos; tu seno cálido y fiel
Leur ouvrit constamment son asile joyeux;                           les ofrece constantemente su alegre asilo;
Et, par de longs fils d’or, ta magique prunelle                       y mediante largos hilos de oro, tu mágica pupila
Dirigera leur vol dans l’Infini des cieux.                                dirigirá su vuelo a través del infinito de los cielos.

Après avoir, quatre ans, soigné notre couvée,                      Después de haber resguardado a nuestros polluelos durante cuatro años,
Nous lui livrons enfin la Liberté rêvée;                                  les hemos soltado por fin hacia la libertad soñada;
Ah! dans dix ans encor, puisse un essaim plus beau,          ¡ah, dentro de diez años, poseerás un enjambre más hermoso,

Moissonnant le jardin de tes grâces écloses,                         recolectando en el jardín de tus eclosionados atractivos
En verser, en chantant, les myrtes et les roses                     los mirtos y las rosas sembrados, cantando
Sur notre vieil amour, toujours jeune et nouveau!              nuestro viejo amor, siempre joven y renovado!

lunes, 11 de septiembre de 2017

Louis-Xavier de Ricard - Serenité



SÉRÉNITÉ SERENIDAD
Del libro "Ciel, rue et foyer"

On dirait que ce vent vient de la mer lointaine;                  Diríase que ese viento procede del mar lejano;
Sous des nuages blonds l’azur du ciel verdit,                       bajo las rubias nubes verdea el azul del cielo,
Et, dans l’horizon blême, une brume incertaine                  y en el lívido horizonte una imprecisa bruma
S’amasse à flots épais, se dilate et grandit.                           se congrega en amplias ondas, se dilata y aumenta.

Elle éteint le dernier éclat du soleil pâle                               Extingue la última claridad del pálido sol
Qui plonge et s’enfouit dans le vague Occident;                 que huye y se sumerge en el vago Occidente;
Son front, mélancolique et noirci par le hâle,                      su frente, melancólica y oscurecida por el bochorno,
Cache au fond du ciel gris son diadème ardent.                  oculta en el fondo del cielo gris su ardiente diadema.

L’air sonore frissonne; et la Nuit souveraine                       La sonora brisa se estremece; y la noche soberana
Du fond de l’Orient se lève lentement,                                  se eleva lentamente desde el fondo del Oriente,
Elle monte et s’étend; sa majesté sereine                             aumenta y se despliega; su serena majestuosidad
D’un immense mystère emplit le firmament.                      llena el firmamento con un misterio inmenso.

Sous ses pieds nonchalants, que les ténèbres baignent,    Bajo sus indolentes pies, bañados por las tinieblas,
Le sol creux retentit, tremble au loin et frémit;                   el sol declinante vibra, tiembla y se estremece a lo lejos;
Et de rouges éclairs, qui palpitent et saignent,                    y una claridad escarlata que palpita y sangra,
Crèvent le ciel opaque et pesant qui gémit.                          estalla en el cielo opaco y pesante que gimotea.

La Nuit rêveuse et douce a ceint sa tête brune                    La ensoñadora y dulce noche se ciñe en su oscura cabeza
D’un bandeau scintillant parsemé d’yeux ouverts;             una cinta que titila, sembrada de ojos abiertos;
Les rayons d’argent froid, qui tombent de la lune,             los rayos de fría plata, que caen desde la luna,
Sur ses cheveux de jais plaquent des reflets verts.             revisten sus cabellos de azabache con verdes reflejos.

Elle allonge ses bras d’où ses voiles noirs pendent            Ella estira sus brazos, de los que penden negros velos
À lents plis, imprégnés des pavots du sommeil,                 en lentos pliegues, impregnados de semillas de adormidera
Et troués de clartés mystiques, qui répandent                    y agujereados de místicas claridades, que derraman
Sur l’ebène de l’ombre un or fauve et vermeil.                    oro rojo y feroz sobre el ébano de la oscuridad.

Et ce vent, qui fraîchit, vient de la mer lointaine;              Y esa brisa que refresca, proviene del mar lejano;
La gaze de sa robe a glissé sur les eaux,                               la gasa de su traje se ha deslizado sobre las aguas
Et déploie en traînant une odeur incertaine                       y al pasar desprende un aroma impreciso
De sels marins mêlés aux verdeurs des roseaux.               de salitres mezclados con el verdor de los rosales.

Et les nuages blonds se rembrunissent: l’ombre               Y las rubias nubes se oscurecen: la sombra
Voit, à ses flancs grondants, serpenter des éclairs;          asiste al serpentear de la claridad por sus caderas ingentes;
On dirait d’un vaisseau voguant sur la mer sombre         se diría un navío vagando sobre el mar sombrío
Avec un bruit confus de canons et de fers.                         con un confuso estruendo de cañones y de aceros.

Courbant, en mugissant, les chênes centenaires,             Doblegando los robles centenarios con mugidos,
La Tempête, qui hurle et pleure par moment,                  la tempestad, que aúlla y llora cada vez más,
Précipite les lourds chariots des tonnerres                        lanza los pesados carros de los truenos
Sur les vastes pavés d’airain du firmament.                      sobre el vasto pavimento de bronce del firmamento.

Mais, que m’importe à moi ce spectacle, ô Nature!         ¡Pero qué me importa a mí ese espectáculo, oh naturaleza!
Le voile de l’ennui décolore mes yeux;                               El velo de la nostalgia decolora mis ojos;
Car je souffre en silence une morne torture                      pues sufro en silencio la taciturna tortura
À vivre dans ces temps désenchantés et vieux.                 de vivir en esta época desencantada y avejentada.

Je sentis quelquefois l’Amour, qui m’accompagne,         En alguna ocasión escuché al amor, que me acompaña,
Hésiter et pleurer, délaissé par l’Espoir;                            titubear y sollozar, abandonado por la esperanza;
Mon sentier s’obscurcit; la Nuit, qui monte, gagne         mi camino se oscurece; la noche creciente alcanza
La cime immaculée où je voudrais m’asseoir.                   la cumbre inmaculada en la que querría establecerme.

Si je ce dis, Nature impassible et sereine:                          Cuando te digo, naturaleza impasible y serena: 
«Bonne mère! rends-moi plus puissant et meilleur!»     “¡Buena madre, hazme mejor y más fuerte!”
Je vois dans tes yeux bleus, éternelle sirène,                     descubro en tus ojos azules, eterna sirena,
Sourire vaguement l’éternelle douleur.                               la vaga sonrisa del dolor eterno.

C’est pourquoi, sans amour et sans haine inutile,             Es por ello que, sin amor y sin odio inútiles,
Je subirai la vie ainsi qu’il sied aux forts;                           escalaré la vida igual que se asedian los fuertes;
Je serai calme et fier, comme l’arbre immobile                 seré tranquilo y orgulloso, como el árbol inmóvil
Qui, sous les cieux changeants, croît et vit sans efforts.  que, bajo los veleidosos cielos, crece y existe sin esfuerzo alguno.

martes, 5 de septiembre de 2017

Leconte de Lisle - L'Albatros



L’ALBATROS                                                                                       EL ALBATROS
Del libro "Poèmes tragiques"

Dans l'immense largeur du Capricorne au Pôle                           Entre las latitudes del trópico de Capricornio y el Círculo Polar,
Le vent beugle, rugit, siffle, râle et miaule,                                   le viento sopla, ruge, silba, resuella y maúlla,
Et bondit à travers l'Atlantique tout blanc                                    y salta a través del océano Atlántico, todo blanco 
De bave furieuse. Il se rue, éraflant                                                de baba furiosa. Se abalanza, arañando
L'eau blême qu'il pourchasse et dissipe en buées;                       el agua pálida que persigue y disipa en vapores;
Il mord, déchire, arrache et tranche les nuées                             muerde, desgaja, atraviesa y secciona las nubes
Par tronçons convulsifs où saigne un brusque éclair;                 en fragmentos convulsivos donde sangra súbitamente un destello;
Il saisit, enveloppe et culbute dans l'air                                         agarra, envuelve y derriba en el aire
Un tournoiement confus d'aigres cris et de plumes                    una espiral confuse de ásperos gritos y de plumas
Qu'il secoue et qu'il traîne aux crêtes des écumes,                      que sacude y arrastra hasta la cresta de las olas,
Et, martelant le front massif des cachalots,                                  y martilleando la frente maciza de los cachalots,
Mêle à ses hurlements leurs monstrueux sanglots.                     con sus aullidos mezcla los sollozos monstruosos.

Seul, le Roi de l'espace et des mers sans rivages                         En solitario, el rey del espacio y de los mares sin orillas
Vole contre l'assaut des rafales sauvages.                                     opone su vuelo al asalto de las ráfagas salvajes.
D'un trait puissant et sûr, sans hâte ni retard,                             Con una trayectoria potente y segura, sin precipitación ni demora,
L'oeil dardé par delà le livide brouillard,                                       la mirada atravesando las lívidas brumas,
De ses ailes de fer rigidement tendues                                           con sus férreas alas rígidamente extendidas,
Il fend le tourbillon des rauques étendues,                                   hiende el torbellino de roncas vastedades,
Et, tranquille au milieu de l'épouvantement,                                y tranquilo en medio de lo espantoso,
Vient, passe, et disparait majestueusement.                                 llega, pasa y desaparece majestuosamente.


viernes, 1 de septiembre de 2017

Louis-Xavier de Ricard - Oh si j'étais sculpteur



OH! SI J’ÉTAIS SCULPTEUR!                                              ¡OH, SI YO FUERA ESCULTOR...!
Del libro “Les chants de l’aube”

Oui; dès que je te vis si douce et radieuse                           Sí, desde que te vi tan dulce y radiante,
L'amour m'a, dans le trouble où s'égara mon coeur,        el amor, por la turbación en que se extravió mi corazón,
Fait contemplation comme il t'a fait splendeur,                me ha vuelto contemplativo de igual modo que a ti espléndida,
Et tu devins l'autel de mon âme pieuse.                              y te has convertido en el altar de mi alma piadosa.

Et quand seul, devant toi, mon amour tout rêveur           Y cuando, a solas ante ti, mi amor ensoñador,
Contemplant de tes traits la pudeur gracieuse,                 contemplando el gracioso pudor de tu conducta,
Cherchait, sous ton regard, ton âme sérieuse,                   ante tu mirada buscaba tu alma grave,
Souvent je me suis dit: «Oh! si j'étais sculpteur!               me he dicho de pronto: “¡Oh, si fuera escultor!

«Mes ciseaux inspirés, animant la matière                        Mis cinceles inspirados, animando la materia
«Et de ton oeil limpide y fixant la lumière,                         y reflejando la luz de tus límpidos ojos,
«Dans le marbre amoureux sculpteraient ta beauté,        en el enamorado mármol esculpirían tu belleza,

«Et les rayons féconds de ta divine grâce                            y los fecundos rayos de tu divina gracia
«Guideraient sûrement mon âme sur leur trace,               guiarían a mi alma con seguridad en la dirección
«Dans le chemin obscur de la félicite!»                               del oscuro camino de la felicidad!”